Asociación para el estudio de temas grupales, psicosociales e institucionales

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Co-housing y dependencia. Aprender de otras buenas prácticas. Unidades de convivencia. Asociación Cicerón. Torrijos. Esteban Merchán Maroto


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Co-housing y dependencia. Aprender de otras buenas prácticas.

Unidades de convivencia. Asociación Cicerón. Torrijos [1]

Esteban Merchán Maroto[2]

 

Esta información está dedicada a NUESTROS AMIGOS JOSE, MIGUEL ÁNGEL Y JESÚS. Tres importantes socios colaboradores de Cicerón que en el transcurso de la ejecución del proyecto encontraron su destino.

Esta invitación para estar aquí hoy, para reflexionar sobre la experiencia de Cicerón me ha permitido desempolvar viejos recuerdos sobre tantas y tantas personas con las que he compartido esta hermosa experiencia de un proyecto que aún perdura.

Sentimientos que se contrastan, obstáculos superados, conflictos resueltos y la aparición de nuevas resistencias en nuevos frentes que se abren cuando se afrontan otros retos con nuevas oportunidades para extender la filosofía de Cicerón.

Una propuesta tildada de idílica o utópica, por unos, que otras gentes Torrijeñas reconocía en la práctica como una “casa extraña, donde viven los mayores como en una comuna”.

Si abrís vuestros móviles y buscáis la página www.asociacionciceron.org, en la pestaña “quiénes somos” y en la sección de “36 años de historia” podéis ver los avatares de esta historia, los nombres de los 11 Presidentes, las revisiones del Estatuto, las etapas de Cicerón, los datos económicos, etc.

Acompañaré mi información con la proyección de los reportajes de la vida cotidiana que se incluyen en las evaluaciones anuales de todos los proyectos que gestiona Cicerón hoy en día y que también podéis encontrar en la Web año tras año, en la sección “evaluación”.

Cicerón se fundó en el año 1982 con la fundación de la Asociación Cicerón, que marcó el momento del inicio del proceso-proyecto. Tiene 36 años de historia desarrollados en un proceso no lineal sino en permanente evolución según los deseos de sus socios.

Las personas y sus necesidades cambian con el paso del tiempo. Su evolución transforma los modos de vida y, simultáneamente, los de la gestión de la vejez.

La percepción de la vejez por la sociedad, las políticas sociales han evolucionado hacia otros lugares en estos 36 años.

La familia se estructura en una célula más reducida, a veces desintegrada y recompuesta en relación a la modalidad profesional y de los acontecimientos conyugales de la vida de los matrimonios más jóvenes.

La tradición del pueblo, del barrio donde cada uno reconoce a sus vecinos, se ve sustituida por un individualismo que repercute fuertemente sobre las aspiraciones sociales de los mayores.

Este “individualismo contemporáneo”, provoca el rechazo de las respuestas uniformizadas, concebidas según el modelo colectivo.

La era de lo hecho a medida y de la “explotación de las singularidades individuales” como dice Lipovetsky, inunda también el campo de la vejez.

Formulas como “habitaciones dobles” o “no se sirve vino en las comidas porque hay una alcohólico entre los comensales” son rechazadas.

El modelo de las grandes instituciones de alojamiento y cuidados para mayores empieza a ser cuestionado. El deseo de los mayores de envejecer en su casa y llevar una vida normal, es muy fuerte.

Todavía en 2009 un informe de la Unión Europea volvía a advertir de las consecuencias para las personas que continúan en estos grandes alojamientos: despersonalización en el trato, rigidez en las rutinas cotidianas, aislamiento y segregación social, distanciamiento entre el estatus de los profesionales y el de residentes, pérdida de oportunidades para tomar decisiones, ausencia de privacidad, etcétera.

Instituciones donde la vida cotidiana se desenvolvía en virtud de las necesidades de la propia organización y del personal. Donde, en ocasiones, prevalecían los criterios economicistas sobre los indicadores humanos en la gestión asistencial. Dónde se disponían de habitaciones dobles para que convivieran personas extrañas entre sí. Residencias que en ocasiones me traían a la memoria algunos aspectos de aquellas instituciones cuarteleras de antaño.

Cicerón, como organización inmersa en estos procesos de cambio y transformación sociales se fundó en momentos donde los lugares de alojamiento que prevalecían eran aquellas grandes instituciones asilares, en las que la sociedad hacia depositación de un atributo mágico por el cual se les asignaban poderes fantásticos para resolver todos los problemas que podrían sufrir las personas ancianas de aquel entonces.

Sin embargo, Cicerón, a pesar de vivir en este redil cerrado ha podido sobrevivir adaptándose y refundándose a la par de los cambios que se fueron produciendo en este contexto, obteniendo un gran reconocimiento en España, en la UE y otros países de Latinoamérica, aunque con escasa comprensión de los poderes públicos más cercanos. Por esto he dicho antes que su desarrollo no ha sido lineal, estancándose en su idea primogénita, sino que ha ido evolucionando en su proceso de crecimiento y reformulando constantemente su Esquema de Conceptual, de Referencia Operativo (ECRO) al ritmo de los deseos de los socios de Cicerón y de las circunstancias socio-políticas de cada época, aunque siempre nadando contracorriente como los salmones.

En el año 1983 Cicerón puso en marcha una pequeña unidad de alojamiento y convivencia para mayores, conocida como VIVIENDA COMUNAL “CICERÓN”, partiendo de la constatación que una estructura de pequeño tamaño que funciona conforme a la lógica del domicilio y no según los esquemas de la institución, permite satisfacer los deseos y aspiraciones individuales de sus inquilinos.

La casa de mayores “Cicerón” se identifica con el modelo HOUSING, de vivienda para toda la vida, integrada en el entorno del pueblo donde se ha vivido siempre.

Parte de los intereses y deseos de las personas mayores de Torrijos y su comarca, que aspiran a tener una vivienda integrada en la comunidad y capaz de ser utilizada también cuando se precisan cuidados de larga duración por encontrarse en situación de fragilidad o de dependencia

Se conforma como una “casa normal para gente normal” que permite a sus inquilinos preservar su autonomía y controlar su vida cotidiana.

La vivienda comunal (primera denominación de la casa) se crea exclusivamente para atender las necesidades de este grupo de personas mayores de Torrijos, que deseaban continuar con el mismo estilo de vida que tenían en su domicilio habitual.

Se configura, pues, como una casa tradicional, tanto en los aspectos arquitectónicos como en su dinámica, que es gestionada por los propios convivientes con el apoyo altruista de voluntarios/as, algunos de los cuales son profesionales del campo de la gerontología.

Una postura ética, arropa todas las prácticas, basada en una visión humanista, (doctrina que toma por fin a la persona humana y su desarrollo): “Cualquiera que sean sus enfermedades, sus deficiencias, la persona mayor permanece un ser responsable de su vida y de sus hechos, asumiendo los riesgos que ello representa”.

La Historia de la Asociación va unida a la historia de la Casa (hasta el año 2013). La Asociación, como organización no gubernamental, independiente, sin ánimo de lucro, ha sido el soporte legal y quien guía la dinámica cotidiana en la vivienda a través de su Estatuto. Ha sido reconocida como entidad de carácter social por la Agencia Tributaria.

Los socios de la Asociación son los inquilinos de la casa y consecuentemente la Junta Directiva es donde reside la capacidad de decidir sobre todos los asuntos de la casa. Su Presidente y vocales son inquilinos de la misma. En este sentido decimos que el modelo es de AUTOGESTIÓN de la casa por los propios convivientes.

Aunque con 36 años ya de historia, Cicerón se rejuvenece con nuevas personas y nuevos proyectos que se desarrollan actualmente en pueblos de Toledo como Tembleque, Novés y Camarena, donde gestiona pequeñas unidades de convivencia municipales entre 16 y 24 personas, nuevos lugares hacia donde se proyecta la filosofía de Cicerón.

Como no es posible informar de tantos aconteceres vividos durante tantos años, voy a señalar los 4 EMERGENTES significativos, correspondiente cada uno de ellos a 4 hitos del proceso y que a su vez han determinado 4 etapas de la historia de Cicerón, deteniéndome en la primera etapa, que puede ser de mayor interés en este foro.

Conforme al ECRO de Cicerón, cada etapa fue acompañada de una observación, lectura de emergentes, formulación de una hipótesis-intervención y su verificación o corrección.

1ª Etapa: de 1982 a 1991. Fundación de la Asociación Cicerón y de la Vivienda comunal. Principio del proceso-proyecto.

2ª Etapa: desde 1992 a 2007. Consolidación de Cicerón con la construcción-conceptualización teórica de un nuevo modelo de casa, definiendo su Ecro.

Emergente segundo de la historia de cicerón (Traído de una de las Asambleas): Ha finalizado el contrato de alquiler que teníamos de 10 años. ¿Qué hacer? Nos vamos cada uno a nuestra casa o seguimos juntos…. Pedimos un crédito y compramos una casa cerquita de la plaza. Aunque si compramos una casa vieja que cuesta menos, nos pasará como cuando se remiendan las camisas una y otra vez porque no hay dinero para comprar una nueva, que por más que hagas zurcidos siempre será vieja…. Pero los ancianos no tenemos crédito en los Bancos…

3ª Etapa: de 2008 a 2012: Primera refundación de Cicerón. Inclusión de la Casa de Mayores en la red de viviendas de Castilla-La Mancha. Reformulación del Ecro

Emergente tercero: España está en crisis económica. Repetidas actas de Inspección porque hay convivientes dependientes en la casa y en mayor número (18 personas) que lo permitido en las vivienda de mayores regionales (12 personas). Los socios colaboradores iniciales de Cicerón están cada vez más alejados del proyecto y se cimbrea su continuidad. Se inscriben en la Asociación nuevos socios colaboradores provenientes de despidos laborales y algunos familiares de los convivientes que sufrían algún desajuste en la esfera mental.

4ª Etapa: Iniciada en el año 2013, corresponde al momento actual donde se produce la segunda refundación con la expansión y proyección de la filosofía de cicerón a otros lugares de castilla-la mancha. Nueva reformulación del Ecro.

Emergente cuarto: … Pero nosotros (los convivientes en Asamblea) ¿qué beneficio obtenemos de esta expansión de Cicerón?

Hoy analizo la 1ª ETAPA: 1982 A 1991. FUNDACIÓN DE LA ASOCIACIÓN CICERÓN Y DE LA VIVIENDA COMUNAL. PRINCIPIO DEL PROCESO.

EMERGENTE PRIMERO: (recogido de escuchar la demanda de personas mayores de Torrijos) “me siento solo/a. Necesito compañía. No quiero perder mi independencia, ni ahora ni cuando necesite ayudas. La aglomeración de gente en la residencia no me gusta. Quiero seguir haciendo lo mismo que hago en mi casa, en la cual ya no puedo seguir viviendo”.

La escucha de este emergente social dio origen al nacimiento del proyecto Cicerón. En aquel entonces, todas las demandas de atención de los mayores de Torrijos eran depositadas en los profesionales que trabajábamos en una residencia pública que hay en la misma localidad:

  • ancianos/as que manifestaban de manera razonada la situación que experimentaban por encontrarse viviendo solos en sus casas.
  • Otros que carecían de vivienda, o ésta estaba en malas condiciones de habitabilidad,
  • Otros por miedo a su futuro.
  • Otra señora con un problema de salud mental que no encontraba dónde vivir,
  • Otra con un incipiente trastorno cognitivo.

Ninguna de estas personas se conocía entre sí. Eran personas autónomas e independientes con un nivel cultural bajo. Habían trabajado como taxista, como empleado de telefónica, había quedado viuda, o era jubilado del campo, o tenía una familia desestructurada. Todos ellos con más de 70 años.

Era común a todas estas personas, el deseo de compartir sus vidas con otras personas de su edad, sin perder la autonomía y la libertad que gozaban en las casas donde vivían. La forma de vida en la residencia tradicional no les gustaba.

Tuvimos ante nosotros estas solicitudes de ayuda que no podíamos dar respuesta en aquella residencia pública porque no era un lugar deseado por estas personas mayores.

La situación de estos ancianos/as fue recalando también en otros vecinos de Torrijos que eran conocedores de algunos de ellos: el carnicero del pueblo, el carpintero, un aparejador, una monja que colgó los hábitos, amas de casa, profesores, un joven marginado toxicómano, un estudiante de psicología y escritor frustrado, un restaurador alcoholizado, un utópico constructor y en algunos ancianos de Torrijos, entre otros.

Sin ser consciente de ello, ahora desde la distancia en el tiempo, me doy cuenta que construimos así una red de micro-solidaridad (como diría el maestro Armando Bauleo) entre las personas mayores que necesitaban ayuda, los voluntarios y algunos profesionales, que desde una aproximación manifiesta (visible) de las relaciones más o menos amistosas entre nosotros, nos conjuntábamos para conseguir dar respuesta a estos mayores bajo un principio de solidaridad altruista.

Mancomunamos nuestros esfuerzos para solucionar las necesidades que estábamos escuchando, creando entre todos una estructura de alojamiento intermedia entre el domicilio habitual y la institución total de la residencia. Fuimos planificando un proceso para satisfacer exactamente el motivo de las demandas.

De esta manera nació la idea de alquilar una vivienda en Torrijos, semejante a los hogares tradicionales, ubicada en el centro del pueblo para que estos mayores pudieran continuar su vida en compañía de otros.

El carnicero, Ángel, ofreció una casa que tenía en el centro del pueblo durante 10 años; (tenía hijos y no podía garantizar esta cesión por más tiempo). Reunía las características de una vivienda PAR-IGUAL a las casas tradicionales de Castilla. La adaptamos y equipamos con la colaboración de la Diputación Provincial de Toledo que sorprendentemente entendió la idea. Su Presidente era a la vez el Alcalde de Torrijos, Miguel Ángel Ruiz-Ayúcar.

Fueron participes de este nuevo proyecto muchas personas entre las que destacaría a Rita Moraga Ferrándiz,  (Directora General de Bienestar Social de Castilla La Mancha). María del Carmen Cabellos Aparici (Directora Provincial del Inserso en Toledo). Rafael Pineda Soria (Coordinador General del único Plan Gerontológico Nacional que ha existido para España) Miguel Gil (Jefe de Servicio, Programas Comunitarios de la Dirección General del INSERSO) y gran número de profesionales que entendieron la idea. Si bien, también existieron sus detractores, algunos de los cuales eran portadores de otros intereses espurios, a veces con actitudes difamatorias.

A la par, ideamos la fórmula de la Asociación, entidad independiente y no lucrativa, como soporte jurídico que permitiera desarrollar legalmente la actividad en base a la Ley de Asociaciones del año 1964, dado que los gastos serían sufragados con las aportaciones solidarias de sus inquilinos.

La Asociación Cicerón estuvo formada en sus comienzos por las personas que conformamos aquella red de micro-solidaridad, entre los que se encontraban dos demandantes de ayuda.

Se determinó que el ESTATUTO sería el marco organizativo de la convivencia interna en la vivienda. En los comienzos, la Junta Directiva fue elegida con un mandato PROVISIONAL hasta la incorporación de los inquilinos a la casa.

Invitamos a conocer la casa adaptada a aquellos ancianos que nos habían expuesto sus necesidades y el 18 de julio de 1983 se trasladaron a vivir en ella 14 personas, con una media de edad de 81 años, con distintos perfiles socio-sanitarios.

La atención médica y de enfermería era prestada, como a cualquier vecino de la localidad, por el Centro de Salud de Torrijos.

Al comienzo, para la atención doméstica se contrató a 1 trabajadora, y otra a media jornada para atender los cuidados personales. Un voluntario y aquella monja retirada de hábitos fijaron en la casa su lugar de residencia haciendo de cuidadores de noche.

En años sucesivos, el personal se fue adaptando al ritmo del incremento de las necesidades de los inquilinos. Por ejemplo, en la segunda etapa había 6 profesionales contratados para acompañar a 18 convivientes.

Inicialmente, la Junta Directiva PROVISIONAL fijó una cuota mensual para cada conviviente del 80% de la pensión. Esto suponía la aportación media aproximada de 20.054 pesetas (121 €) por cada conviviente. Una gestoría llevaba las cuentas, hacía las nóminas de las dos empleadas y gestionaba la fiscalidad.

Por ejemplo, el balance del año 1984 recogido en el libro de actas de enero de 1985 era el siguiente:

INGRESOS:

  • Remante ejercicio anterior………...68.119 pesetas
  • Cuotas ejercicio 1984…………….3.369.159 pesetas
  • Beneficio venta lotería………………..75.000 pesetas
    • TOTAL INGRESOS………..3.512.278 PESETAS

GASTOS

  • Amortización préstamo…………..539.708 pesetas
  • Personal y SS……………………….1.370.264 pesetas
  • Alimentación……………………….1.084.989 pesetas
  • Mantenimiento………………………585.438 pesetas
  • Otros gastos……………………………373.222 pesetas
    • TOTAL GASTOS…………..3.953.621 pesetas

 

¿Y ahora qué? ¿Cómo seguir construyendo este proyecto-proceso? ¿Acaso es suficiente para convivir en grupo el deseo individual de cada persona de convivir con otros, disponer de una casa donde se facilita compañía, el alojamiento y la manutención, reunir todos los requisitos legales y satisfacer unas cuotas mensuales para sufragar los gatos comunes?

Tuvieron una casa, cada uno tenía su llave de la puerta y de su habitación pero sus inquilinos no se conocían entre sí.

¿Era suficiente para satisfacer las necesidades de aquellas personas? Yo diría que no, porque se conformó un agrupamiento de 14 personas unidas entre sí por intereses comunes que compartían desde cada una de las individualidades pero que no tenían relación interpersonal alguna previa, ni tenían lazos de consanguineidad entre sí. Algunos se conocían del pueblo.

Imaginémonos esta situación que teníamos en la casa cuando accedieron los inquilinos, similares a la imagen visual de un número de personas indeterminadas en una parada de autobús. Estos ciudadanos tienen entre sí intereses comunes. Una marquesina que les cobija de la intemperie como lugar de espera y punto de partida, un autobús como medio de transporte para viajar a destinos diferentes para lo cual compraban un ticket. Todos ellos conforman una fila de individuos, uno detrás de otro. Entre sí, estas personas que esperan el autobús no tienen ninguna relación y no intercambian palabra alguna que no sea lo relacionado con la espera y el tiempo. A mi entender, constituyen un agrupamiento de personas, aglutinados temporal y circunstancialmente. [3]

Algo parecido sucedía cuando los ancianos de Torrijos acceden a la vivienda. Tienen el interés explicitado de compartir la vida, pero aun no existe ningún lazo entre ellos, aunque todos han expresado su deseo de convivir juntos, de establecer relaciones con otras personas de su edad desde la fantasía que esta relación se convertiría en su sostén de vida como amigos o como modelo que les traería al recuerdo su propio grupo familiar.

Se requiere crear un proceso que permitiera hacer el pasaje de AGRUPAMIENTO DE INDIVIDUOS A GRUPO DE CONVIVIENCIA.

La primera tarea de los colaboradores sería promover la creación de vínculos entre los inquilinos de la casa que facilitaran el pasaje del agrupamiento al grupo. Del yo al nosotros. Porque solamente a partir de la relación interindividual (grupal) podría generarse los lazos afectivos necesarios para que el grupo se convirtiera en soporte vital de ayuda mutua de los convivientes, que era lo que estos demandaban.  

Tuvimos la hipótesis que estos inquilinos deseaban sustituir al grupo familiar interno de pertenencia, y construir un nuevo grupo cuasi-familiar donde se crearan los vínculos eficaces entre sus miembros para que les sirviera de sostén en el proceso de envejecimiento.

Había que construir un escenario de conversación/participación en interrelación que facilitara el proceso de cohesión grupal.

A la par, este escenario a construir debiera dar respuesta a las cuestiones organizativas de la casa, donde se tomaran las decisiones, aprendieran cierto juego de roles, cierta manera de comportarse, donde depositar ciertas ilusiones o proyectos vitales. Donde se escucharan algunas ambiciones o expectativas sobre el futuro personal, donde recogieran los diversos elementos morales e ideológicos de cada uno. Una idea de la sexualidad y también diferentes prejuicios. Un escenario que facilitara a cada uno la adopción de un rol en el grupo desde el respeto mutuo.

Los inquilinos no solamente son portadores de su grupo familiar, también traen consigo otros grupos como los experimentados en la escuela, los amigos, el trabajo como lugares óptimos o temidos que han experimentado en su vida.

Es decir, a pesar que estas 14 personas tienen intereses comunes, pero para cada uno de ellos tendrán una resonancia (significación) diferente según el esquema de referencia que han adquirido en los grupos precedentes a los cuales han pertenecido en su vida (grupo familiar, de amigos, de trabajo, etc.).

Entonces, a partir de aquí, comenzaría el proceso grupal, como dice Bauleo, donde los individuos deben salir de un grupo (o de los grupos a los cuales habían pertenecido) para poder iniciar otro proceso grupal nuevo en una estructura grupal NUEVA como es la vivienda comunal donde han decidido vivir.

Es en ese pasaje de agrupación a grupo, donde se efectuará una transformación del esquema de referencia de los inquilinos (o esquema de referencia primario), hacia un nuevo esquema de referencia (o secundario), producido por la confrontación emocional e intelectual de los participantes de este grupo de convivientes.

Es decir, que el proceso grupal que se inicia posibilitaría una modificación (o transformación) de algunos sentimientos, de ciertas ideas, una revisión de roles y expectativas, una circulación de otras formas de relacionarse, una ruptura de ciertos estereotipos, todo lo cual provocaría una manera nueva de observar y tratar ciertas problemáticas de la organización de la vivienda y de uno mismo.

Para facilitar este tránsito de agrupamiento al grupo los socios colaboradores del proyecto desarrollaron una metodología de trabajo tomando como referencia la concepción operativa de grupo, creada por Pichon-Rivière. (Consultar www.area3.org.es Asociación para el Estudio de Temas Grupales, Psicosociales e Institucionales).

La METODOLOGÍA empleada ha sido CLAVE para el sostenimiento del proyecto de manera que ha facilitado dar respuestas a diferentes formas de AUTOGESTIÓN, que ha mantenido la idea y el espíritu inicial ante la incorporación de nuevos inquilinos, sirviendo para dar respuesta a los múltiples acontecimientos y paradigmas que se fueron presentando durante estos 36 años. Me refiero al dispositivo grupal asambleario que se creó.

En aquel entonces ya, año de 1983, se estableció un encuadre formal de ASAMBLEA con todos los convivientes con sesiones quincenales de 2 horas de duración, con la tarea de aprender la Constitución Española y asimilar el Estatuto de la Asociación como instrumento para gestionar la organizar y la convivencia en grupo.

En la primera hora se daba una información con lenguaje comprensible, con dibujos y escenificaciones de los distintos apartados de estos dos documentos (estatuto y constitución). No olvidemos que los miembros del primer grupo de convivientes eran principalmente neolectores o analfabetos y no tenían cultura de participación. Esta información era facilitada por un profesor de la Escuela de Adultos de Torrijos y por la Trabajadora Social del Ayuntamiento.

La segunda hora de la sesión estaba destinado al intercambio de opiniones sobre la información traída, (al intercambio de voces), a la conversación distendida sobre la biografía de cada uno, a narrar las experiencias vividas que retornaban con lo que contaban los informantes en el anterior momento.

Situémonos en el año 1978. Se había aprobado en referéndum la Constitución Española que dejaba atrás 40 años de régimen dictatorial que dio pasó a un sistema democrático de convivencia.

Algunos de estos mayores, en el año 1982, habían conocido la Monarquía de Alfonso XIII (por ejemplo, Md), la República Española (Por ejemplo, Pd y Tr.). Otros habían participado en la Guerra Civil (Por ejemplo, S. M.) y   todos ellos habían vivido la postguerra y el régimen dictatorial hasta la llegada de la democracia. La experiencia vivida de estas personas está matizada por estos acontecimientos sociales y políticos.

Casi ninguno de estos ancianos tenía hábitos democráticos, de asociacionismo, participación social y convivencia en grupo, más allá de la experiencia de vida en familia.

Depositamos en este encuadre un lugar de toma de decisiones para la vida en la Casa de manera auto-gestionada donde el grupo de convivientes tuvo que abordar múltiples mini-tareas para resolver sus necesidades (la cuestión del liderazgo, las representaciones institucionales, los roles individuales, etc. ) y para conformar un sistema eficiente de organización de la casa en la cual todos los integrantes participen de uno u otro modo.

Este dispositivo ASAMBLEARIO se convirtió en el lugar donde se establecen las normas a compartir, con respeto a la individualidad. Desde donde el grupo se auto-regula. Donde se decide la cuota mensual, desde donde se decide la contratación o despido de los trabajadores, la expulsión de un miembro del grupo, desde donde se decide qué comer, dónde comprar, qué hacer, la admisión de un nuevo conviviente, la firma de un contrato o el alta en la seguridad social, donde elegir sus líderes, las representaciones institucionales, los roles individuales, etc.etc., hechos unos de mayor transcendencia y otros de la misma vida cotidiana. Facilitó pues, la participación cada vez de manera más AUTOGESTIONADA en la organización de la casa hasta convertirse en el único lugar de toma de decisiones sobre aspectos de gestión.

Es importante señalar que este encuadre posibilitó el intercambio de experiencias, la comunicación de la biografía de cada uno, la interrelación emocional y afectiva, la comprensión de la situación del otro, generando vínculos afectivos que propiciarían el pasaje de agrupamiento a grupo y forjaría la cohesión grupal entre los convivientes, lo que les llevó a percibir el grupo como lugar de pertenencia y soporte personal; que actuaba de manera preventiva en ocasiones, y en otras, servía para que unos y otros se prestaran ayudas mutua/solidaria. Por ejemplo, “si vas a la plaza, tráeme de la farmacia…. ¿puedes acercarme el bastón?... ¿Me ayudas a peinarme?...Estoy triste porque mi hijo…”.

Se conformó así un nuevo grupo de convivencia con nuevos códigos que se construyen, nuevos rituales que sirven para la auto-organizan del grupo y que producen un nuevo nosotros. Por esto decimos que la dinámica en Cicerón es CUASI-FAMILIAR.

Además, cuando los convivientes se sienten felices, trae sosiego también a sus anteriores grupos de pertenecía.

Este grupo de convivientes alcanzó lo que se proponía porque pudo cohesionarse, de ahí que la unidad de esfuerzos y objetivos comunes lo siga fortificando, facilitando conseguir logros y actuando como la capacidad de resiliencia ante situaciones traumáticas como pérdidas y duelos.

El grupo está permitiendo a los convivientes alcanzar mejor, más rápida y satisfactoriamente sus metas,. A la par, los esfuerzos para alcanzar los logros son compartidos, resultando más fácil la identificación de los propios objetivos, potencialidades y limitaciones, las situaciones de riesgo, etc.

Por su parte, la contribución de esta metodología desarrollada ha sido una táctica importantísima que ha facilitado la cohesión grupal. Ha posibilita la autorregulación del grupo, la continuidad y evolución del proyecto. Está facilitando hasta hoy que el grupo y la idea inicial se conserve durante tantos años a pesar de la movilidad de los convivientes, por la transición verbal espontanea o en las asambleas que unos inquilinos transmiten a otros cuando acceden de nuevas a la vivienda.

Como en todo grupo aparecieron defensas y resistencias al cambio que son factores necesarios a tratar en cualquier proceso grupal. Hemos constatado que en la resistencia al cambio se conjugaban dos factores: uno de los cuales era el temor a no saber cómo comportarse, cómo enfrentar el futuro. El segundo, y muy poderoso, era la elaboración de la pérdida del antiguo modelo de convivencia que cada uno portaba en su mochila.

Durante este proceso hubo renuncias a esta manera de convivir en grupo. De hecho de 14 personas que iniciaron el proyecto en el año 1982, a mayo de 1989 habían fallecido en la casa 7 convivientes, 6 habían renunciado voluntariamente de los cuales 2 se volvieron a reincorporar mas tarde.

Señalar también que a los dos años de funcionamiento H. (soltera) y Á. (viudo), dos convivientes, contrajeron matrimonio.

Por último decir, que finalizado el aprendizaje de la tarea que duró 2 años, se continuó con la misma metodología pero con tareas diferentes (la determinación de los menús, la elaboración de una guía de funcionamiento, la revisión del estatuto, etc.). De esta manera se iba facilitando la incorporación al grupo de nuevo inquilino.

Concluido el pasaje de AGRUPACIÓN DE INDIVIDUOS A GRUPO DE CONVIVIENTES, los socios fundadores de la Asociación que asumían tareas de representación institucional y componían las Junta Directiva de manera PROVISIONAL, presentaron su dimisión.

A continuación todos los convivientes se adscribieron como socios de ACISA y el 6 de diciembre de 1984 se eligió una nueva Junta Directiva constituida por los convivientes, resultando Presidente Ángel García Palma, residente de Cicerón. Fue Presidente desde el 7 de diciembre de 1984 hasta el 26 de abril de 1989.

A modo de conclusión final, diría que la cohesión grupal es imprescindible para desarrollar proyectos de alojamiento convivenciales al estilo HOUSING O CO-HOUSING.

De la cohesión grupal de sus protagonistas depende el éxito o fracaso de estos proyectos porque de ella depende la ponderación y comprensión del otro. Es fundamental para la optimización del clima social en una organización convivencial. Ofrece la posibilidad de fortalecer la pertenencia o el deseo de mantenerse en las viviendas colaborativa.

Podríamos decir que el proceso dinámico grupal expuesto (de agrupamiento a grupo) estaría como idea central si deseamos observar o/y establecer pequeñas redes colaborativas o de micro-solidaridad. Dicho de otra manera, las redes de micro-solidaridad en proyectos como HOUSING O CO-HOUSING se deben fundamentar sobre procesos grupales que deberían elaborar diversos niveles de problemáticas.

Para terminar intentaré dar respuesta a una pregunta frecuente que me hacen. LA TAREA DE LOS COORDINADORES:

El grupo era moderado por uno o dos coordinadores que son colaboradores del proyecto, con formación en la metodología de grupo operativo.

La tarea del equipo coordinador no es la de realizar la tarea que convoca al grupo de convivientes. No están allí para hacer lo que el grupo tiene que hacer. No son los organizadores de la casa, ni quienes reparten las actividades que cada uno tiene que hacer, ni quienes deciden sobre los asuntos.

No son los padres o madres que les hacen los deberes de los convivientes, ni tampoco sus hijos. No adoptaron un lugar paternalista.

La tarea del equipo coordinador fue radicalmente otra. Era una meta-tarea, es decir, la tarea de mostrar al grupo de convivientes aquello que les ocurre cuando estos se abocan a resolver su tarea.

Los coordinadores contribuyen a que el grupo pueda pensar, en tanto le muestra aspectos ignorados del funcionamiento grupal que los convivientes no están en condiciones de ver, por tener poca distancia respecto a su tarea. Desde la coordinación se hace explícito aquello que está implícito en los discursos verbales.

Es este el compromiso ético que adquiere el equipo coordinador con el grupo de convivientes. Pichon-Rivière dice que "El coordinador cumple en el grupo un rol prescripto: el de ayudar a los miembros a pensar, abordando el obstáculo epistemológico configurado por las ansiedades básicas."

Por tanto, el rol técnico de estos coordinadores se desmarca radicalmente de todo manipuleo, de toda inducción, de toda sugerencia, de toda sugestión, y hasta de todo deseo para con el grupo de convivientes.

 


[1] Ponencia presentada en la Jornada “Cohousing: autonomía y participación en la creación de alternativas”. IMSERSO, Madrid, 23 de noviembre de 2017.

[2] Esteban Merchán Maroto es psicólogo. Toledo

[3] Jean-Paul Sartre. Crítica de la razón dialéctica. Ed. Losada, B. Aires, 1979

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