Asociación para el estudio de temas grupales, psicosociales e institucionales

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La intervención del coordinador, interrogantes surgidos con grupos operativos de formación, VV. AA.


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La intervención del coordinador, interrogantes surgidos con grupos operativos de formación

Idiáquez, C.; Portela, S.; Sepúlveda, L.; Zamora, F; Lillo, C.; Chiarappa, M.; Casté, M-T López, M-E.[1]

Primero señalar que como agrupación es altamente significativo estar con ustedes hoy, nos hace sentir agentes activos de una transformación colectiva que nos parece urgente. Agradecemos la convocatoria de Leonardo Montecchi, su insistencia en la generación de una red de investigación “sin un centro”.

Venimos traídos por el esfuerzo de sostener un trabajo colectivo en lo referido a investigar desde las claves de la Teoría del vínculo y sus diversas asociaciones con otros movimientos de pensamiento. Es un material en proceso de construcción, por lo que con él no pretendemos más que dar cuenta de lo que ha implicado y las interrogantes que nos han surgido como equipo técnico de la agrupación.

Imbuidos por la idea de dialogar con nuestras instituciones hermanas, en cuanto a la relación del abordaje de los grupos como objeto de estudio, hemos dedicado nuestros recientes esfuerzos a investigar el problema de la interpretación. Y, más precisamente, de la interpretación en los grupos de formación de coordinadores grupales que ofrece nuestra Escuela. Para ello, además de sostener algunas conversaciones abiertas sobre el tema, decidimos realizar una revisión colectiva de los textos que componen la bibliografía del tercer módulo de dicha formación –compuesta por ocho módulos semestrales- y que está dedicado a aquél. Nuestra expectativa ha sido no sólo tener un sustento para nuestra discusión sino también revisitar críticamente los autores e ideas que comandaron esa parte de la formación, de la que cada uno de los integrantes del equipo técnico, ha sido parte.

Los detalles y recovecos son innumerables, pero nos fue posible señalar e identificar unos cuantos ejes sobre los que pivotearon nuestras inquietudes y preguntas; si bien la tentación de obtener un texto redondo y acabado, un ECRO común, una respuesta final, están siempre acechando las producciones de conocimiento, ha sido nuestra opción sostener la presentación de nuestra indagación más por las preguntas que ha suscitado, que por las conclusiones que pueda haber desencadenado.

Efectivamente, consideramos que nuestro accionar corre el riesgo de “enfermar de aquello que pretende curar” si no contamos con una organización reticular que permita pensar sobre nuestra praxis, resistiendo al discurso hegemónico del capitalismo.

En la Escuela de Psicología Grupal y Análisis Institucional “Enrique Pichon-Rivière” de Chile nos encontramos hace 5 años discutiendo esta temática, en función de la inserción o presencia de esta agrupación en el contexto local, consecuencia éste del “milagro de Chile”, del experimento del economista estadounidense Milton Friedman durante la dictadura militar de Augusto Pinochet y de su ratificación por los gobiernos “seudo-democráticos” que le siguieron hasta hoy.

Sabemos que los nuevos modos de subjetivación producto de la actual organización del trabajo, derivada del mencionado capitalismo, es hoy una realidad transversal a nuestros pueblos y por ello nos preguntamos qué lugar ocupa una aproximación como la que nos reúne, que contempla al vínculo y al contexto material e histórico en la comprensión de las expresiones de lo psíquico.

Ejercicio de contextualización e historización:

Tanto el trabajo con grupos como lo vinculado con los procesos creadores y de transformación personal y social fueron banalizados por la última dictadura (1973-1990). Chile fue pionero en América Latina en lo referido a la inclusión de la salud mental en la atención primaria previo al régimen pinochetista, considerando un modelo comunitario de intervención. Durante la dictadura se penalizó toda iniciativa colectivista, así el modelo económico, el mencionado experimento o “milagro chileno” como lo llamó su mentor, se centró en la “política del chorreo”[2], en el esfuerzo individual en desmedro de la visión de conjunto y lo público.

Luego de la dictadura vuelve a aparecer la salud comunitaria y familiar en las políticas gubernamentales, lo que en la práctica ha terminado siendo una declaración de principios vacía de contenido, en donde ha primado la protocolorización y la estandarización de procedimientos, así como un fenómeno de “tallerismo”, de hacer grupos “entretenidos”, “exitosos”, sin una mayor lectura de lo grupal, reforzando el discurso hegemónico banalizante. Por ejemplo, en el abordaje de la depresión en atención primaria, se insta a trabajar grupalmente, pero dando indicaciones individuales de corte cognitivo-conductual, negando la dimensión grupal e institucional.

Se han reducido así los espacios de revisión de las prácticas cotidianas con el consecuente efecto de alienación y pérdida de sentido.

Más específicamente, la historia de los Grupos Operativos y el Análisis Institucional en Chile se puede resumir, si se nos permite, en lo siguiente: luego de la desarticulación del CIR, uno de los miembros de éste funda la mencionada Escuela, junto con dos psicoanalistas que retornaban del exilio[3], en un país ávido de apertura a otras miradas dentro de un inconsciente capitalismo salvaje. La agrupación navegó por los gobiernos post dictatoriales, en donde cada vez fue más evidente que “la alegría no llegaba”, así pasamos de pueblo a población, de ciudadanos a consumidores, de consumidores a “microempresarios” y, finalmente, hoy se habla del “emprendedor”, sofisticación en la gubernamentalidad (Foucault). Todo fue privatizado (plazas, agua, transporte, seguridad social, salud, educación, vivienda), nos preguntamos cómo pudo eso llegar a influir en las lógicas internas de trabajo, siendo parte de los condicionantes propios de un estancamiento del trabajo colectivo.

Así, la necesidad de revisar nuestras prácticas como agrupación, por su grado de alienación, ha sido uno de los temas recurrentes en estos años (desde el 2011), contando con espacios de intervención a nuestro equipo, por jornadas de revisión interna, por la inclusión de nuestras afectaciones en las reuniones de equipo técnico. Todo ello, ha devenido en la constatación de la necesidad de investigar, publicar y participar de intercambios con agrupaciones locales pero también de la experiencia de otras entidades formativas en el mundo.

¿Qué implica formar a otros? ¿La auto legitimación? Acá cabe la pregunta por la transmisión en las corrientes derivadas del psicoanálisis, como lo son los grupos operativos, existe una pertenencia genealógica, una filiación compleja (ya que no sólo están los maestros, sino también los compañeros de formación en el trabajo de la transferencia).

Nos resuenan algunas frases aquí, no enamorarnos del poder (Foucault) por un lado y por otro no caer en la tristeza, en la opresión de un cuerpo sobre otro (Deleuze). Es el trabajo de delinear, de crear nuevas armas considerando la experiencia pasada.

Les explico, debido al interés en estos asuntos es que hemos tenido que rastrear hasta aquí de qué prehistoria venimos como agrupación Escuela en Chile, los documentos de nula circulación sobre el CIR, funcionan como artefactos arqueológicos que, en gran medida, permiten entender qué nos pasa o cómo hemos construido lo que hoy somos en lo cotidiano.

Cuando partimos el seminario de investigación tuvimos, y tenemos, distintas dificultades e intuíamos que lo que discutíamos se debía haber tratado antes… y así era.

Es decir, estamos conscientes que los esfuerzos individuales son fundamentales, pero si estos no están acompañados de una preocupación por el trabajo colectivo y éste sostenido, a su vez, por un contexto más amplio y organizado, se hace muy difícil resistir a las lógicas socioeconómicas imperantes.

El problema mayor es que sabemos que este problema no está solo en lo “externo”, sino que es parte sustancial de nuestra configuración como sujetos psíquicos, en especial las generaciones como la mía gestadas en el “experimento” (es como si un virus actuara desconectando el proceso colectivo de transformación del ECRO).

Sirva lo anterior a modo de introducción a la experiencia que les traigo sobre la conformación de este seminario de investigación del cual soy parte en este momento.

Sobre la Investigación misma:

La Escuela en Chile tiene una organización mínima en lo institucional como para permitir la autogestión, mantener esta premisa ha implicado que no busquemos ningún tipo de figura legal para la agrupación salvo la de personas individuales o naturales como señala la normativa. Esto, como se señalaba no impidió que la escuela cayera en la burocratización, en la institucionalización del proyecto. Hoy no existe consenso sobre aquel punto (organización mínima vs figura legal), lo que en gran medida merma la capacidad de conseguir fondos para efectos de investigar y publicar.

Durante estos 23 años de funcionamiento la Escuela ha difundido solitariamente el enfoque pichoniano y sus múltiples derivas y hermandades, me refiero al Análisis Institucional y el Imaginario Social especialmente, organizando encuentros nacionales, seminarios, foros, conversatorios, talleres, etc. Ha construido una de las páginas web en psicología grupal más visitadas en el idioma español, siendo su núcleo la formación en coordinación de grupos, la cual consta de 8 módulos semestrales, con sesiones semanales de 90 minutos de duración, con equipo de coordinación (coordinador y observador).

La mencionada auto revisión deriva entre otras cosas, en la generación de un espacio de investigación que decide centrarse sobre la interpretación en los grupos de formación. Es decir, interrogarnos técnicamente por nuestro quehacer en los grupos como equipo técnico.

Llevamos en ello alrededor de un año y medio, del cual podemos dar cuenta del siguiente proceso:

Primera etapa: Identificación de la necesidad de realizar investigación más acabada y de cómo llevarla a cabo, revisión de material del CIR. Para poder realizar una investigación hay que enfrentar primero las desconfianzas mutuas en la exposición de las propias prácticas y concepciones.

Segunda etapa: constatación de que no contábamos con un ECRO mínimo común como para abordar la tarea de investigar. Trabajo de construcción de ese ECRO a través de la revisión conjunta de los textos del módulo formativo sobre interpretación en grupos operativos de la Escuela (Módulo 3).

Tercera etapa: Revisión del material generado, construcción de categorías emergentes de indagación en base a lo discutido. Es en esta etapa en la que estamos, definiendo con qué dispositivo seguir en la investigación.

Resulta interesante tanto los contenidos surgidos como la relación que mantenemos en relación a la temática en el proceso de revisión.

Categorías emergentes de indagación

Esquemáticamente, la pregunta por la interpretación en grupos operativos de formación, nos ha remitido a la discusión y construcción de un ECRO como equipo de investigación que considera los siguientes elementos:

  1. La interpretación se contextualiza en relación a su lugar frente a un proceso regresivante (por la asociación libre) y en donde surge la transferencia, junto con el señalamiento y la construcción en análisis, es decir como herramienta técnica de intervención, nos sitúa en una lectura sintomal específica, la vincular, así como en lo institucional, incorporando al campo de análisis la dimensión de poder y por tanto el inconsciente institucional.
  2. Por otro lado, tenemos a la tarea de aprendizaje de una determinada forma de escucha y de intervención en lo grupal, la tarea como causa de la interpretación, pero también y en otro nivel de análisis la pregunta por la transmisión, por la filiación.
  3. Estos dos elementos, sumado al grupo como contexto de trabajo determinaría un cuarto punto:
  4. Un lugar específico del equipo de coordinación, su presencia en este escenario marca una diferencia en relación a los juegos de poderes al interior del grupo. ¿Qué hace el coordinador de escucha operativa con el lugar de supuesto saber en que lo coloca el grupo? (sujeto supuesto saber), es decir con la delegación de poder (lógica del Estado). Nos remitiría a considerar los aspectos ideológicos y teleológicos involucrados en la concepción operativa de grupo, nos referiremos al énfasis en la necesidad, a la consideración de la dialéctica entre mundo interno y externo, al criterio de adaptación activa a la realidad.
  5. Por otro lado, y en relación a lo técnico, la consideración de la interpretación de la tarea de aprendizaje y el contexto grupal de trabajo nos lleva a pensar en el encuadre específico de este dispositivo en donde está el lugar del coordinador, del observador y del grupo en formato pequeño, así como la duración de la sesión, la asociación libre, la escucha parejamente flotante (condicionada por la centralidad de la tarea), la devolución de emergentes, entre otros elementos.

En relación a esto podríamos mencionar algunos ejes de interrogación

Eje 1: De los tiempos y la Interpretación

La discusión se basa en las ideas de que hay una serie de tiempos que se van desplegando en el acontecer grupal, tanto en lo referente a la historia de co-institución grupal, como en lo referente al desarrollo de la sesión ¿la interpretación sufre variaciones producto de los efectos de los momentos de pre-tarea, tarea y proyecto?, ¿implican un silenciamiento del coordinador en la medida en que avanza el proceso? ¿Es el momento de interpretar cuando los integrantes del grupo acceden a la posibilidad de interpretar por sí mismos lo que les ocurre? ¿la devolución de emergentes opera como una interpretación que abre a un segundo momento de asociaciones dentro de la sesión al modo de los contenidos manifiestos y latentes producidos en el ejercicio de interpretación de los sueños?

Eje 2: De la Interpretación y la Represión

Uno de los fundamentos de la necesidad de interpretación es el efecto de la represión al interior del grupo, en lo que respecta a los componentes eroto-agresivos de las relaciones entre los integrantes del grupo, pero así como existiría un registro psíquico de la represión operaría un registro político referente a lo no-dicho institucional ¿es la interpretación el lugar de posibilidad de enunciar aspectos que atraviesan estos dominios y que pueden implicar al equipo coordinador en cuanto la misma institución de formación forma parte del contexto transferencial en que desenvuelven los grupos?

Eje 3: De la Verdad y la Interpretación

La transferencia simbólica hacia el equipo de coordinación sugiere la depositación del saber-poder, además de aspectos ideológicos. En este sentido la coordinación dispone tanto del discurso grupal (escucha) como de la escenificación grupal (mirada) para proponer una interpretación. ¿Es la forma más conveniente para interpretar, entonces, y contra los estereotipos academicistas, la formulación de preguntas que abran nuevas líneas de sentidos y genere un efecto de devolución de saber al grupo?, ¿o aquellas que toman la forma del “witz”? ¿Es lícito que el observador haga una función de desbrozamiento del discurso: recortando, recomponiendo, escandiendo o sólo citando el discurso grupal cual caja de resonancia? ¿Es suficiente la intención interpretante del equipo de coordinación o para adquirir el estatuto de interpretación deben verificarse sus efectos en la posición subjetiva de los miembros del grupo, su operatividad (ruptura de estereotipos, ideales, ilusiones, remoción de resistencias)?

Eje 4: De la Repetición y la Novedad, la Tarea y el Deseo del Equipo Coordinador

¿La interpretación debe intencionarse en la dirección de transformar un grupo en sí en un grupo para sí, de provocar un acto instituyente y creativo? ¿Es el lugar de la tarea el de causa de la interpretación tanto para los integrantes del grupo como para el equipo de coordinación? ¿Será el deseo, entonces, del equipo de coordinación el sostén de la producción del aprendizaje operativo?

La transmisión y las implicancias políticas de la filiación transgeneracional…

Para ir concluyendo

Esta revisión nos lleva a hipotetizar dos tipos de choque en el trabajo con grupos: por un lado, las diversas ideologías del grupo didacta y por otro lado el contexto macro que tiende a la alienación de los procesos de enseñanza aprendizaje con los cuales llega el interesado en formarse.

Para finalizar, señalar que ese tercero a quien dar cuentas de los avances de una investigación como la enunciada, es fundamental para prevenirnos de ocupar el lugar del sujeto-supuesto saber, sino de no sentirse tristes y solos nadando contra las corrientes discursivas hegemónicas que han invisibilizado la dimensión grupal e institucional en el análisis de los fenómenos.

Pero bueno, es un proceso en pleno desarrollo y debemos quedar hasta acá por el momento. Muchas gracias.


 

[1] Este trabajo fue presentado por Cristian Idiáquez en representación de los autores, miembros del equipo técnico de la Escuela de Psicología Grupal y Análisis Institucional “Enrique Pichon-Rivière” Chile, en la Assamblea Internazionale sulla Ricerca all´interno della Concezione Operativa di Gruppo, realizada el 20 de octubre de 2016 en Rímini, Italia.

 [2] Expresión de Hernán Buchí, Ministro de Economía de Pinochet.

[3] Nos referimos a Horacio Foladori, Pilar Sosa y Livia Sepúlveda.

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