Asociación para el estudio de temas grupales, psicosociales e institucionales

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Conferencia inaugural. -Sobre la actualidad del Grupo Operativo-. A. Bauleo


“Sobre la actualidad del Grupo Operativo” 

Profesor Armando Bauleo


El eje que espero guíe este Encuentro comprendería un mensaje doble, incluido sutilmente en el título, cuyos diversos aspectos estarían articulados gracias a la cuestión de la actualidad.

El mensaje es doble en el sentido que apunta a dos direcciones: una de ellas es la pregunta sobre las condiciones en las cuales se encuentra hoy el "grupo operativo"; la otra se debe a que preguntando sobre esas condiciones, forzosamente surge la interrogación sobre lo que sucede, en el presente, con la operatividad de los grupos.
Con la noción de operativo, operatividad, operación grupal, nos encontramos de plano en el dominio de la praxis grupal, es decir en un plano desde el cual siempre hemos querido poder vislumbrar las relaciones que mantenían un conjunto de nociones con las actividades grupales. Todo esto recortado en este momento histórico-social- económico.

Con respecto a la cuestión de la actualidad se hace necesario explicitar nuestra posición. Foucault en "Saber y verdad" interrogando el presente, se preguntaba "cuál es mi actualidad? ¿Cuál es el sentido de esta actualidad? ¿Qué es lo que hago cuando hablo de ella? He aquí, me parece, la singularidad de esa nueva interrogación acerca de la modernidad?".
Su pesquisa es, a instancias de Nietszche, una genealogía, por lo tanto "conducir el análisis a partir de la cuestión del presente".
"El trabajo genealógico, señalan Alvarez-Uria y Varela, prologuistas de aquel texto foucauliano, exige una minuciosa analítica de las mediaciones, aislar las tramas según los hilos, definir sus conformaciones, sus transformaciones, su incidencia en el objeto de estudio y, en fin, repensar los conceptos que permiten su definición".
Recordemos que en el trasfondo de estos pensamientos emerge la sentencia del Ecce Homo de Nietzsche: "Mi filosofía triunfará un día bajo este lema: nos arrojamos en brazos de lo prohibido. Y es que hasta hoy lo que se ha venido prohibiendo sistemáticamente ha sido la verdad".
La problematización de la actualidad, la interrogación sobre el presente lleva el sentido específico de lo que se puede encuadrar de una práctica, de un discurso, de un suceso o fenómeno, en una época determinada.
Ahora bien en nuestro caso intentaremos comenzar nuestro análisis, de aquellas dos direcciones a través de los señalamientos o preguntas sobre el desenvolvimiento grupal en el presente.
Para ser más conciso y claro: "La historia no tiene "sentido", lo que no quiere decir que sea absurda o incoherente. Al contrario es inteligible y debe poder ser analizada hasta su más mínimo detalle: pero a partir de la inteligibilidad de las luchas, de las estrategias y de las tácticas" (M. Foucault: " Verdad y Poder' en "Microfísica del Poder').
Ahora bien, apuntemos a las condiciones actuales del Grupo Operativo. Partiendo de aquella experiencia primitiva en un Manicomio de Buenos Aires, modelo mítico de un nacimiento, la idea y práctica de los Grupos Operativos transitaron por diversas regiones o países, establecidos en innumerables escuelas, conferencias, seminarios, grupos de estudio así como en prácticas institucionales o comunitarias.
Desde hace bastante tiempo observamos esa gran difusión que adquirió el Grupo Operativo, pero ella no puede ser confundida con un aumento de la densidad conceptual y práctica que hoy debería haber enriquecido nuestra concepción.
Nos hallamos con una enorme disparidad entre aquella difusión y el magro engrandecimiento del conjunto nocional.
 
Una pregunta abarcativa de cómo nos encontramos actualmente iluminaría este cuadro. Entonces, enfrentados a esta situación, tratando de desenhebrar hilos, comprobamos que no faltan escritos, pero estos apuntan a las aplicaciones del Grupo Operativo y a observaciones sobre su funcionamiento en circunstancias específicas.
Aquí también hemos notado un gran esfuerzo para repensar sobre las posibilidades que aporta este tipo de grupos.
Pero también nos encontramos con bastantes descripciones, en cambio, que son meras vulgarizaciones que hacen ingresar nuestro "grupo operativo" en el ámbito de un populismo exasperado, que permite adivinar la falta de elaboración teórica del autor, o las resistencias al cambio que lo ciñeron a no salir del manifiesto grosero de su labor.
Una cierta cantidad de autores han homologado nuestra concepción grupal con juegos infantiles, no en un sentido Winnicottiano sino circense, por ejemplo comenta un autor sobre las consecuencias divertidas que suscitaría la ausencia de la tarea, cuando bien conocemos que la no presencia de la tarea provoca una angustia por la imprecisión de la situación y un clima de confusión.
Agregaría que la verdadera diversión se produce cuando la  demolición del obstáculo epistemológico provoca "explosiones creativas". Trabajando con un entendimiento psicoanalítico en situaciones carenciadas, como en Villas de Emergencia, nunca nos vimos obligados a disminuir el nivel teórico de nuestro trabajo. En alguna oportunidad nuestro autor expresó que: "trabajar significa emprender el camino para pensar algo diferente de lo que hasta  entonces se pensaba".
Centremos ahora nuestra mirada en tres cuestiones básicas, las recortamos y tratamos de orientarnos en la actualidad de ellas.
La idea de tarea, la comprensión del latente (en sus dos versiones, la transmisión y su captación) y la apreciación de la noción de emergente.
Cualquiera de nosotros que estudie cuidadosamente las diversas praxis grupales, puede comprobar -en bastantes de ellas- que la idea de tarea no está percibida en su plenitud, se toma formalmente como el objetivo o el "deber escolar", por lo tanto se puede hacer una especie de balance expresando que "está bien o mal" realizada.
La tarea, elemento que convoca a la realización de un grupo, posee facetas manifiestas y latentes, provoca movilizaciones inconscientes de los vínculos entre los integrantes, estimula la dinámica de la adjudicación y asunción de roles, y la finalización de una tarea está dada por el encuadre grupal o institucional que se había fijado de tiempo y espacio, desde el inicio del ejercicio grupal.
Por lo tanto, la tarea extralimita el título dado a una dinámica grupal. Subrayamos que estamos en el ámbito de la "dolencia" del cuerpo teórico de nuestra concepción, esperando que del error extraigamos la ventaja de aprender, además tratamos de elucidar no lo que corresponde o no a la concepción operativa, es decir a un clima de ortodoxia, sino a tratar de desvelar las líneas históricas de esa concepción que nos posibilitan el uso de ellas en nuestra labor.
 
Continuemos ahora con las problemáticas que incumben al latente. Podríamos decir que la insuficiencia en la comprensión del latente hace que quien coordina observe el funcionar grupal en el estricto plano manifiesto, es decir se toman como elementos fuertes del proceso grupal lo que se puede "palpar con la mano". Señalan, por ejemplo, en ciertas comunicaciones para describir la evolución del grupo, una lista de comentarios o de anécdotas que expresan los integrantes del grupo, a lo cual sigue una serie de opiniones de los coordinadores, o éstos dirigen el orden de los oradores o indican cómo los miembros deben hacerse cargo de la tarea. La descripción asemeja a una reunión de amigos. El grupo ha perdido su propia autonomía ya que se instauró una lidership que lo dirige.
Existe por lo tanto un ver y un oír con los pabellones de las orejas. En los primeros escritos freudianos ya se hablaba de los puntos ciegos del analista. Se hace difícil para quien no ha elaborado ciertos conflictos propios ayudar a otros a resolver esos mismos conflictos.
Ahora bien creo que debemos afrontar estas circunstancias empezando por interrogarnos sobre nuestra actitud en la enseñanza. El modelo del sueño nos había permitido entender la dialéctica existente entre su manifiesto y el latente entretejido a él. Las enseñanzas alrededor del encontrar interpretaciones al sueño nos empujó a tener en cuenta esta dialéctica.
Sería útil, al abordar esta temática que nos confrontemos, al menos, con dos niveles de problemáticas, unas están vinculadas con la transmisión, es decir con los avatares de la enseñanza / aprendizaje, las otras con las probabilidades de captar de parte del auditorio, o alumnos, la noción de latente.
Existe un principio que indica que nuestro modelo didáctico (información-grupo), contiene como una iniciativa para empezar en los miembros del grupo, a percibir, intuir, apreciar, entender, en un estado entre conciente e inconsciente, el interjuego latente que está funcionando en distintos momentos del proceso grupal.
Las interpretaciones del coordinador proporcionarán las vías para ese entendimiento, ya que el entender el funcionamiento del latente proviene de la experiencia grupal realizada y no solamente de una conferencia formal.
El grupo operativo contendría momentos, iniciáticos para adquirir una especie de saber del latente. Es así que se comienza a comprender que los vínculos con otros incluyen aspectos que jamás nos son totalmente claros, por lo tanto es necesario de un tercero -coordinador- para llegar a poseer algún significado de los mismos.
Este principio que se encuentra en el núcleo del Grupo Operativo, debería estar internalizado en los profesores y coordinadores. Si no es así, entonces debemos demandarnos si ellos son conscientes de sus posiciones y responsabilidades frente a la enseñanza "latente" del latente.
Qué hacer con los puntos ciegos de ellos mismos, a qué se deben, cómo podemos salir de este atolladero?.
No creo que podamos fugarnos ni salir de esta situación con consejos.
Se hace necesaria una reflexión institucional sobre la misma, recordemos la frase de Paul Veyne: "Foucault no atacaba las elecciones de los otros, sino las racionalizaciones que los otros añadían a sus elecciones".
Por otro lado nos preguntamos: a los usuarios o alumnos ¿qué les sucede? Es demasiado fácil hablar de resistencias al cambio o de duros obstáculos epistemológicos, aunque tengamos en cuenta los deterioros culturales propios de la globalización y del consumismo.
Pichon-Rivière a la pregunta sobre quienes debían integrar un grupo, en base a su idea de heterogeneidad, señalaba que cualquiera podía hacerlo, solamente se necesitaba esa motivación en participar.
Es decir que el grupo actual "enseña" al grupo interno a elaborar una información proporcionada. Por lo tanto, la primera cuestión que debería introducirse en la enseñanza es el carácter caleidoscópico de la tarea, ella es y no es lo que se estipuló como finalidad del grupo. Esto ya indicaría que existe algo distinto del manifiesto. Pero esta circunstancia ya surge, simplemente, cuando los miembros comprueban que todos tenían ideas diferentes sobre la tarea propuesta, y esas ideas provenían de sus propias experiencias anteriores y de las "voces" interiores nacidas en el grupo interno.
Interrumpamos para señalar una cuestión que ha surgido en nuestro discurso: ¿continúa vigente hoy la imagen o sentimiento de la presencia de un Grupo Interno, en los sujetos? ¿Se difunde ahora que ese grupo interno es uno de los pilares de la concepción operativa?
No olvidemos que él es un elemento esencial de cualquier vínculo, a su vez es quien posibilita la dinámica de adjudicación y asunción de roles, cuestiones estas que sirven para estudiar la patología familiar y sus emergentes. Recordemos que el grupo interno intenta transformar en familiar al grupo en el cual se está participando en el momento actual, para "salvar" al sujeto, a manera de salvataje del individuo en su esfuerzo por elaborar las diferencias existentes entre él y los otros del grupo.
Ya adentrados en ese tema, abordaremos la tercera cuestión, la espinosa cuestión del emergente. Desde el inicio de nuestra concepción la cuestión del emergente no ha sido jamás unívoca. Siempre escapaba entre las manos, o mejor dicho entre definiciones, el proporcionar una indicación exacta sobre la cosa a la cual nos referíamos. El caso que mejor lo ejemplifica es la situación del doliente mental, en la cual éste sería el emergente y el producto del entrecruce de los malestares en los vínculos familiares. El emergente sería aquella figura que condensa y concreta en sí misma las fallas en la comunicación, los problemas generacionales y el disloque de los posicionamientos parentales, de los conflictos y duelos no elaborados en la dinámica familiar.
De aquí en más existe una semi-oscuridad, un conocer ambiguo sobre lo que puede ser considerado el emergente de un grupo. En varias ocasiones se lo confunde con la aparición de un líder, lo que le hace perder su propiedad de elemento del latente, por lo tanto de ser ajeno a la conciencia de los integrantes del grupo, o de constituir el iceberg de una fantasía grupal.
Para mí la percepción e interpretación del emergente depende de un trabajo de la contratransferencia del coordinador, contratransferencia construida no sólo de experiencias emocionales, sino también de la articulación de éstas con la formación teórico-práctica de ese coordinador.
Siguiendo las trazas de las indicaciones freudianas, diría que nos encontramos con la señalación de la "comunicación de inconsciente a inconsciente". El coordinador "apenas se daría cuenta" del contenido de su interpretación, la respuesta aparecería en el surgimiento de otro emergente grupal, por lo tanto nunca se cierra el diálogo alrededor del tema propuesto como tarea. Su palabra no es oracular.
Si así no lo piensan los colegas de nuestra comunidad científica -como diría Kuhn-, sería bueno que expresaran el cómo se capta y señala un emergente dado, y a qué cosa denominan emergente.
Nos quedaría por abordar -y que no lo haremos hoy- en esta problematización del presente de nuestra concepción, ya iniciada la discusión sobre los grupos operativos, la otra mitad de esta  concepción que corresponde a las ideas y prácticas agolpadas alrededor de la denominación de Psicología Social.
Una definición escueta y rápida señalaría que la Psicología Social se encarga de estudiar los intercambios existentes entre estructura social y organización psíquica de los sujetos, un estudio recortado de la subjetividad surgida en un momento histórico-social-económico.
El contexto proporciona "las condiciones de posibilidad" que promueven la aparición de una subjetividad, la cual a su vez alteraría esas condiciones, estando todo ello incluido en momentos definidos histórico-sociales.
Podemos deducir que los grupos operativos no fueron concebidos solamente para estudiar los movimientos internos de una dinámica grupal sino también construidos para un afuera, para un contexto, como método o instrumento para indagar e intervenir en un campo diseñado por una psicología social. Adjuntemos que Bleger ha indicado claramente los ámbitos por los cuales transitarán esos grupos. Es así que el contexto será investigado en sus diversas cualidades por la praxis grupal, investigación que a su vez, va transformando ese contexto y las formas grupales que han intervenido en él.
Por lo tanto, en estos momentos nos hallamos con preguntas o demandas que partiendo del presente deban resignificar la historia de nuestra concepción.
El ideario de esta Psicología Social se entrelaza con el aparato nocional y las prácticas de los grupos. Nos parece difícil asegurar qué o quién nació de qué o quién. Tengamos presente que Pichon-Rivière siempre fue un psicoanalista, el "aparato analítico" era su grupo interno funcionando. Agregamos que jamás le satisfizo una metodología clínica ajustada al consultorio individual y privado.
Los grupos aparecen como situación colectiva trabajada en forma colectiva. La noción de vínculo por él acuñada le proveía de un elemento, plus, para entrar en esos colectivos, ya no sólo grupales sino también institucionales o comunitarios.
Lo anterior demuestra, en parte, los lazos y las dificultades de una separación tajante. Pero el mismo Pichon-Rivière ha establecido un primariato, o lugar de privilegio, al dar a la Psicología Social la posibilidad de otorgar una identidad.
Nosotros nos definimos como Psicólogos sociales y no como grupalistas, aunque adoptemos en circunstancias precisas esta última definición.
En un diseño sobre la disposición de las ciencias sociales, la Psicología Social sería como una intermediación, que encaja y se ubica como cuña entre la Psicología -que necesariamente debe redefinirse a partir del descubrimiento del Psicoanálisis- y la Sociología, se enclava así un elemento que se encarga de elaborar las relaciones entre sujeto y su contexto.

En algunas universidades existe una disciplina con ese título, no sabría decir en cuáles, pero en esos casos la Psicología Social es experimental y circunscripta a efectuar estudios sobre comportamientos sociales marcadamente manifiestos.
Dentro de nuestra concepción, la Psicología Social se ocupa de situaciones de alta complejidad, ya que comienza a partir de emergentes comunitarios y/o regionales y de ese presente se sumerge en la profundidad de sus historias.
Creo haber realizado una resumida puntuación que nos permite iniciar una indagación sobre nuestra actualidad en el campo del movimiento grupal. Movimiento que nos sirve para estudiar e intervenir en el contexto social-histórico en el cual estamos incluidos. Espero que esta ocasión sea sólo el inicio para profundizar esta indagación.


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